El paso del tiempo, el lado positivo

Hace más de un año que no escribo, pero este fin de semana pasó algo relacionado con mi etapa como aupair. A pesar de que en junio se cumplen dos años del final de mi aventura,  hay historias que siguen llevándome a aquellos meses.

Durante el tiempo que pasé en Irlanda no solo cuidé a niñas, como bien pudisteis ver en este blog, sino que viajé, conocí una cultura y un país que me generaban mucha curiosidad, pero también hice amigas. Esperaba los fines de semana como agua de mayo, y eran la vía de escape. Ahora la vida ha cambiado, para mi y para esas personas con las que compartí excursiones, planes improvisados y noches de fiesta, pero todas las semanas hablamos y cuando a una le ocurre algo bueno lo celebramos y, si por el contrario es una mala noticia, le ponemos nuestro hombro, aunque sea en la distancia.

Tengo que reconocer que yo por cuestiones que ahora no vienen a cuento, las he podido ver a todas, más o menos, pero una tarde para el recuerdo tuve con las tres. Pero fui la única que tuve esa suerte y por eso, un año y nueve meses después pusimos punto y final a ese problema. Durante tres días estuvimos en Madrid, paseando, riéndonos, recordando, y creando nuevas historias que, sin duda, rememoraremos la próxima vez que nos veamos.

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Con este post quería decir dos cosas. La primera es que esta aventura no se quedó únicamente en las fechas que la vivimos, sino que me he dado cuenta de que es parte de nosotras ya y que, cuando nos pregunten dónde nos conocimos o por qué somos amigas, la respuesta es muy sencilla. Y la segunda es daros las gracias por trasladarme durante un fin de semana a ese viaje, pero solo a la parte positiva: a las gaviotas que se creen patos, a los trolls, a los merengues o a los hollyes.

Nos vemos pronto, os espero con la puerta abierta.

RCA

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Lo real… (audio)

Hoy, después de mes y medio en Irlanda he decidido volver a reflexionar sobre lo real y lo ficticio. Por eso hago este post, para abrir los ojos…

Podéis leer el texto o escucharlo pinchando en la foto:

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Ser aupair, sobre eso llevo días queriendo escribir. No sé cuantos seremos los españoles que estamos trabajando de aupairs por el mundo, pero estoy segura de que somos muchísimos. Y ya no solo los que estamos, sino los que han estado y los que estarán. Pero si os pregunto qué es en realidad ser aupair, ¿qué me responderíais?

Seguro que no acertaríais, no porque no lo sepáis, sino porque no tiene nada que ver con lo que se supone que es con lo que en realidad es. Ser aupair es algo que hay que vivir para sentirlo, algo que te da alguna alegría y muchas penas. Penas como que los niños te reten constantemente sin compasión, que busquen llevarte al límite y tu te veas superado por no poder poner freno a su comportamiento ya que no son tus hijos. Penas como dejar de cuidar a los niños para ocuparte de la casa. Penas como tratar de sobrellevar la distancia con tu familia y amigos mientras ves, delante de tus ojos como unos padres abrazan a sus hijas a diario. Pero como decía también te da alegrías que, aunque no son muchas, te agarras a ellas como un clavo ardiendo. Y lo haces porque sabes que si te sueltas puedes tener problemas, puedes derrumbarte y echarte atrás.

El otro día hablaba con dos amigos (dos muy buenos amigos) sobre esto. Sobre ser aupair. Me lo vendían como una oportunidad (que lo es), como algo muy bueno, pero cansada de escuchar todo lo bonito sobre esto estallé, y lo hice con ellos porque lo necesitaba. Ese fue el momento en el que decidí hacer este post, porque sé lo duro que es este “trabajo” y creo que puede ser útil para todos los que están viviendo la aventura y todos los que quieren vivirla. Hacedlo, vividla, pero tened en cuenta eso. Los niños a los que vas a cuidar te van a dar a diario pequeñas alegrías pero son eso, pequeñas.

Yo tengo suerte, dentro de lo que cabe, al menos mi familia quiere hacer vida conmigo, pero estando aquí he conocido casos extremos. También hay gente que tiene suerte y trabaja las horas prometidas y las tareas del hogar que mandan son verdaderamente “light housework”, pero he de decir que estos son una minoría. No es por desmotiva a la gente que se quiera ir, ni tampoco hacer que la futura aupair de mi familia escape corriendo si llega a leer esto (porque la familia es realmente agradable y pese a alguna cosa muy pequeña son geniales), pero es algo que quiero que sepáis antes de empezar esta aventura. El mundo “aupair” está totalmente idealizado.

Y aunque no lo parezca y yo lo esté poniendo todo muy negativo, también hay cosas geniales, como encontrarte a gente que, aunque casi no conoces (¡salvo excepciones!), te hacen sentir como en casa. Esa gente al final es en la que te apoyas, la que sabes que si algo pasa te podrán ayudar.

A pesar de que toda esta parrafada pueda dar a entender que las cosas no van bien, no es así. Las cosas van, os mentiría si os dijera que van perfectas, así que solo “van”, pero estas dos semanas de vacaciones harán que recupere las fuerzas y la paciencia, esa que pensaba que no tenía y que he encontrado.

Eso sí. Ojalá en algún momento, algún medio, le hiciese un hueco a esta especie, a los aupairs que estamos por el mundo mejorando un idioma, ganando un poco de dinero y creciendo, sobre todo creciendo.

P.D. (para amigos y familia): prometo que estoy bien, lo único que pretendo es desnitrificar el trabajo de aupair, llevarlo a la realidad. Solo eso. Y claro que hay días mejores y peores, pero es una aventura que me alegra estar viviendo, pese a todo.

RCA

Welcome!

Ya instalada y os puedo asegurar que todos los miedos se han ido. Ver como unas niñas que no te conocen de nada te dan un abrazo enorme nada más verte y te cuentan todo con la mayor ilusión de su vida. Empieza una aventura que esperaba que fuera genial, pero os puedo asegurar que pinta mucho mejor de lo que parecía.

Además, y dada la aceptación que ha tenido este texto en Facebook, quiero publicarlo también aquí. Para todos los que estamos fuera.

… políticos:
Iba a empezar diciendo “Estimados políticos”, pero no siento ninguna estima hacia ustedes. Tampoco los quiero, por lo tanto, lo de “Queridos políticos”, me dolería aún más decirlo.
Soy una joven de 23 años con dos carreras y una lista interminable de prácticas en distintas empresas, en las que he disfrutado y crecido,tanto profesional como personalmente, pero ya no sirvo. No pueden hacerme un convenio de prácticas en el que ejerzo mi profesión por cuatro duros, y no pueden porque he terminado la carrera y los convenios dejan de existir. Te conviertes en un cero a la izquierda, en alguien invisible, o aún peor, en una persona que dedica horas y horas al trabajo sin cobrar, y lo haces con pasión y ganas porque piensas, que en algún momento alguien se apiadará de ti y te contratará. Pero no, no se equivoquen. Acabas la carrera y solo está el vacío, una cuesta abajo sin ningún sitio en el que frenar, y miras hacia atrás y te arrepientes (sí, te arrepientes) de terminar tus estudios porque al menos así, podrías estar trabajando aunque fuese por 100€ al mes.
Pero ya me he cansado y por eso he decidido irme. Me voy de España señores políticos, me voy de este país por el que cada vez siento más vergüenza. El paro no baja, sino que la gente se va. Se va de ese país que ustedes gobiernan y en el que los jóvenes parece que no existimos y nos vamos dejando familia, amigos y sueños, sobre todo sueños en los que creímos pero ya no vemos en ningún lugar. Esos sueños nos los han quitado ustedes. Porque no vemos futuro, solo un pozo negro del que parece que nunca vamos a salir.
Yo, igual que muchos de mis compañeros y amigos, nos estamos buscando la vida como podemos y al final, muchos, tenemos en mente eso de hacer la maleta y salir sin mirar atrás. Yo me voy, pero no a trabajar como periodista o comunicadora audiovisual, que es en lo que me he formado, sino que me voy a cuidar de cuatro niñas. Y sí, me voy porque lo he decidido, porque lo veo como una oportunidad para seguir creciendo, aprender una nueva cultura y mejorar el inglés, pero no es la opción que hubiese deseado.
Señores, vayan ustedes a casa de mis abuelos, de casi 90 años, y explíquenles por qué su única nieta tiene que irse lejos. Por qué no podrán abrazarla ni verla durante meses. Por qué, su única nieta, tiene que dejar su gran pasión, el periodismo, para cuidar de unas niñas. Vayan ustedes a su casa y devuélvales las horas de sueño que les he quitado cuando les tuve que decir que me iba. Díganle a mis padres que el dinero que han invertido en mi formación servirá de algo, que no terminaré siendo una más en la lista del paro. Explíquenles que apoyarme en mis estudios y decisiones ha sido una buena idea. Díganles a mis familiares que, aunque me vaya, nada cambiará y, de paso, díganselo a mis amigos. Pero a ellos mejor háganlo pronto, porque dentro de poco también se lo tendrán que estar diciendo a sus familias.
Y no se olviden de recordarse a ustedes mismos que los jóvenes sí queremos un futuro para nosotros y sí tenemos opinión, que no somos vacas o cabras movidas por un pastor, sino que tenemos opiniones, ideas e ilusiones. Hablen entre ustedes que la política nos interesa, que nos preocupamos por lo que pasa y leemos periódicos y libros para crecer culturalmente. Díganse a sí mismos que los jóvenes somos el futuro y que este futuro está harto y cansado de que nos desprecien y se olviden de nosotros en el fondo del armario. Somos electorado, podemos votar y nuestro voto cuenta lo mismo que el suyo. No lo olviden.
Ustedes sabrán, pero aquí hay una más que se va y puede que vuelva o que no, de momento no tengo fecha de regreso. Eso sí, tengan en cuenta que una de las personas que abandona la lista del paro este mes lo hace porque se va obligada de España, de mi país, de ese por el que cada vez siento más pena. Ahora les dejo, tengo prisa, tengo que subir al avión que me lleva a mi nuevo hogar.
Atentamente,

RCA

GRACIAS a todos, a partir de ahora todo estará escrito desde un pueblo perdido en Irlanda 🙂